-Baudelaire.
“Los paraísos artificiales”.
La
verdad es que no me salió nada espontaneo, tuve que recurrir a viejos trucos.
Consiste, uno de ellos, en abrir un libro sobre drogas, escrito hace más de
cien años. O para ser exactos algo como ciento cincuenta años. Un poco más.
Por un
lado, tenemos la vorágine de mercantilistas que, vestidos de traje hoy en día
actúan como viles hippies de los sesentas.
Y por otro lado tenemos a los fanes celosos a quienes les ha costado tiempo, dinero y
esfuerzo mantener su culto hacía la mota. No es de despreciar aquella amistad
surgida entre el dealer y el
mariguano. Pero es curioso, los
mariguanos de años ya no quieren que se legalice, por mero celo, se va a
vulgarizar, porque “la droga, nadie la siente como yo, soy artista, wey”. Al final de cuentas es la opinión de un clase
mediero mariguano. La mota siempre se le
atribuyó a los “Juanes”, a las clases “bajas”, y ahora que se han dado cuenta
que es un mercado en crecimiento
floreciente y como los académicos que hoy en día tienen sesenta años, fueron
los mariguanos ilustres hace 45 años, es obvio que pretendan legalizarla. Sí, ya lo sé, le van a quitar el pedo
“underground, contestatario, contracultural”.
¡Lo qué nos faltaba! Qué hasta la mota se institucionalice. Debo
aclarar, que a veces también siento ese celo de fan y miro el trabajo que me ha
costado tener un dealer confiable.
Pienso, ¿sí la legalizan? ¿Todo mi trabajo echado por la borda? ¿Mis
excursiones por Tepito? ¿Mi colección de pipas extrañas? ¿Mis talentos de horticultura? ¿Mis técnicas
asépticas para eliminar el olor en la ropa y en los dedos? “Aclaro, que superé
al pachuli hace tiempo”.
No
importa. ¡Qué la legalicen! Nos proporcionará cosas que solo vemos en “pelís”
mariguanas- gourmet. Comprendo a los que
se ponen celosos . Los que siempre han
danzado con el sistema, ahora resulta que son bien motos. Sí fueran motos… ¡No hubieran sido tan
ojetes!
Pensemos
en algo positivo. Vamos a fumar motas hidropónicas de todos lados del mundo.
Por fin vamos a probar aquella tan famosa “Acapulco Golden”, ¿Me van a salir qué no es real? ¿Qué es una
estrategia cinematográfica? ¡Noooooo! Estoy harta de mitos urbanos. La mota de Afganistan, que dicen que es la
mejor. ¿Por fin, podríamos
probarla? ¿Qué más?
Todos se
están desviviendo porque “sí” o “por qué no”. Qué, hasta ahora un rector de la UNAM, pugna por su
legalidad. Sinceramente, ¿qué esperaríamos de un rector de la UNAM? Lo criticas cuando seguramente te has metido
a tragar una hamburguesa en Mc Donalds. No me jodas. Aún así, esa no es la idea. Él quiere hacer
un Mc Donalds de la mota en las islas de C.U.
Mejor
pregúntate, ¿qué es lo que nos cuesta tanto trabajo comprender?
Y
terminaré, respecto a la mota con el libro que empecé “¡Diremos, tal vez, que
es la recompensa de la plegaría asidua y de los ardores espirituales”. Suena re
mamón pero está bonito ¿no?