viernes, 2 de agosto de 2013

03/08/2013

“...El mundo moral abre sus bastas perspectivas, henchidas de nuevas claridades. El hombre, recompensado por esa beatitud, desgraciadamente e infrecuentemente y pasajera, se siente a la vez, más artista y más justo, más noble, por decirlo en una palabra”. 
-Baudelaire. 
“Los paraísos artificiales”. 

La verdad es que no me salió nada espontaneo, tuve que recurrir a viejos trucos. Consiste, uno de ellos, en abrir un libro sobre drogas, escrito hace más de cien años. O para ser exactos algo como ciento cincuenta años. Un poco más.
Por un lado, tenemos la vorágine de mercantilistas que, vestidos de traje hoy en día actúan como viles hippies de los sesentas. Y por otro lado tenemos a los fanes celosos a quienes les ha costado tiempo, dinero y esfuerzo mantener su culto hacía la mota. No es de despreciar aquella amistad surgida entre el dealer y el mariguano. Pero es curioso, los mariguanos de años ya no quieren que se legalice, por mero celo, se va a vulgarizar, porque “la droga, nadie la siente como yo, ¡soy artista, wey!”. Al final de cuentas es la opinión de un clase mediero mariguano. La mota siempre se le atribuyó a los “Juanes”, a las clases “bajas”, y ahora que se han dado cuenta que es un mercado en crecimiento floreciente y como los académicos que hoy en día tienen sesenta años, fueron los mariguanos ilustres hace 45 años, es obvio que pretendan legalizarla. Sí, ya lo sé, le van a quitar el pedo “underground, contestatario, contracultural”. ¡Lo qué nos faltaba! Qué hasta la mota se institucionalice. Debo aclarar, que a veces también siento ese celo de fan y miro el trabajo que me ha costado tener un dealer confiable. Pienso, ¿sí la legalizan? ¿Todo mi trabajo echado por la borda? ¿Mis excursiones por Tepito? ¿Mi colección de pipas extrañas? ¿Mis talentos de horticultura? ¿Mis técnicas asépticas para eliminar el olor en la ropa y en los dedos? “Aclaro, que superé al pachuli hace tiempo”.
No importa. ¡Qué la legalicen! Nos proporcionará cosas que solo vemos en “pelís” mariguanas- gourmet. Comprendo a los que se ponen celosos . Los que siempre han danzado con el sistema, ahora resulta que son bien motos. Sí fueran motos… ¡No hubieran sido tan ojetes!
Pensemos en algo positivo. Vamos a fumar motas hidropónicas de todos lados del mundo. Por fin vamos a probar aquella tan famosa “Acapulco Golden”, ¿Me van a salir qué no es real? ¿Qué es una estrategia cinematográfica? ¡Noooooo! Estoy harta de mitos urbanos. La mota de Afganistan, que dicen que es la mejor. ¿Por fin, podríamos probarla? ¿Qué más?
Todos se están desviviendo porque “sí” o “porqué no”.
Qué, hasta ahora un ex rector de la UNAM, pugna por su legalidad. Sinceramente, ¿qué esperaríamos de un rector de la UNAM? Lo criticas cuando seguramente te has metido a tragar una hamburguesa en Mc Donalds. No me jodas. Aún así, esa no es la idea. Él quiere hacer un Mc Donalds de la mota en las islas de C.U.
Mejor pregúntate, ¿qué es lo que nos cuesta tanto trabajo comprender?
Y terminaré, respecto a la mota con el libro que empecé:
“¡Diremos, tal vez, que es la recompensa de la plegaría asidua y de los ardores espirituales”.
Suena re mamón pero está bonito ¿no?