Te voy a contar una historia sobre una
joven de apenas dieciséis años, seguro te la imaginaste con una falda corta,
chucks o convers o tenis o zapatillas azules, cabello negro, turgentes piernas,
ojos cafés tamarindo, un rostro simétrico y su cuerpo cumpliendo las
proporciones de Vitrubio, pero en mujer, vaya La Divina Proporción. Si eres
mujer e imaginaste esto puede ser una proyección de algún deseo, si eres hombre
en varios países te llamarían pervertido y te encerrarían, claro que si rondas
los dieciséis despreocúpate. Para efectos de la historia dejaremos a la joven
como te la imaginaste.
Ahora desliza tu mirada alrededor, veras una
habitación de 4X4 metros. Tienes razón demasiado grande para un departamento de
interés social, no importa, seguramente no es una habitación de interés social,
observaras cada metro cuadrado y hacia el norte de la habitación, el norte
queda enfrente o compra una brújula para mayor exactitud, se encuentra un
espejo que deja observar la figura humana promedio, la pared se encuentra llena
de dibujos de variopintas formas, ponle las figuras que quieras, pueden ser de
lo más personales, de tus dibujos favoritos, del muñequito de moda o de hace ya
muchas modas o de algún grupo de rock de tu elección; hacia el muro oeste, ¿te
das cuenta qué vamos contrarios a la manecilla del reloj?, en el vértice con el
muro sur se encuentra la puerta, es de madera de color blanca o verde de nogal
o cedro o bambú o plástico, a la derecha de dicha puerta, de forma impráctica,
se ubica un escritorio blanco de manufactura sintética, que rebosa de papeles y
artilugios propios de una joven de dieciséis, exacto todo eso que supones y que
también a ti te gusta, en el muro sur justo debajo de la ventana, ¡sí!, hay una
ventana, está la cabecera de la cama, así que cuando abres la puerta lo primero
que ves es la cama. En la pared este u oriente se encuentra un armario o closet
o placard o ropero lleno de esos vestidos y pantalones que tanto te gustan y
que a ella le quedan colosales, no es que le quede grande toda su ropa, sabes
muy bien a que me refiero… ¿Te das cuenta qué empiezas a tener algunas cosas en
común con nuestra joven protagonista?
En este momento me permito una licencia y
te sugeriré una canción de fondo (abre la liga en otra ventana y solo escucha
la canción, luego si quieres ves el video) ESTA POR FAVOR.
Ella se viste en la habitación, suena
alguna cancioncita pop, esa que ya has oído y que concediendo un poco, a ti
también te gusta ¿pero qué no íbamos a conceder? Se enfunda una blusa verde con
flores o sin flores que combina perfecta con su falda de la cual sabemos que es
corta pero no de que color, pero eso no te concierne, pinta sus labios de rojo,
en este caso ¿por qué imaginar otro color? Se mira en el espejo de pies a
cabeza, en ese orden, está feliz, tú la sientes feliz.
Es un día soleado, ¡me atrapaste! por
consiguiente a todo hay que ponerle una luz casi cegadora o refulgente o
brillante o radiante. Ella sale a la calle sonriendo, camina a paso apresurado,
a veces emprende una corta carrera para detenerse y seguir con pasos más
lentos, saca de su bolso una cajetilla de cigarros o cigarrillos, revisa en su
entorno para vigilar su casa y no ser sorprendida; figúrate su cabello, que
sabemos es negro, dando un latigazo al voltear y sus ojos se agrandan, cabe
señalar que no son azules ¿recuerdas de qué color los tiene?
Tú estás con unas gafas o lentes o anteojos
negros para sol, esperas en una plaza, la que más te gusta, recuerda que
también a ella le gusta, y la ves venir por entre los arboles, cuando nota tu
presencia reduce su carrera y trata de incorporar un paso menos desesperado, te
sonríe, te mira y cuando descubres su mirada ella la baja pero después de
superar el bochorno en un segundo te vuelve a mirar a la vez que lleva el dedo
índice de la mano izquierda a la boca mordiéndolo nerviosamente. Le dices un
hola sonriente y ella habla o parlotea o platica o departe o discute y no para
de hablar, le invitas un helado en cono o una chupa chups o paleta de hielo o
algo que te permita ver su lengua y labios. Caminan juntos y la calle te parece
silenciosa o simplemente es el efecto que producen algunos químicos en tu
cerebro, entonces te das cuenta que es estúpida, pero eso no te importa, ya lo
dijo James Watson premio Novel: “La estupidez es genética y puede curarse”.