viernes, 10 de octubre de 2014

Mi fiesta.

Tengo un pinche problemita de identidad cultural. Miren, les explico. Todos los autores que me gustan, mis ídolos; todos ellos abusaban del alcohol, las drogas... He de detenerme aquí un momento para aclararles que a todos nos gustan las drogas, que todos las usamos y redundo en mi conjunción, "el alcohol y las drogas", puesto que el alcohol es una droga.
Quiero decir que, si hiciera una fiesta en este momento, les platicaré...
¿Quieren que les platique? Si no quieren pues ni modos. Lo escribiré. Ya saben que me gusta escribir. Haré mi fiesta perfecta en unas líneas. Lo imaginaré. ¡La peda perfecta!
¿A qué personaje celebre invitarían?
El tabaco es una droga, el sexo es una droga, el amor es una droga, el alcohol es una droga... El ego nos droga.
“Nuestra fiesta”.
En el supuesto que pudiésemos invitar a cualquiera (porque en realidad somos bien pinches simples y nacos y dudo que aceptasen nuestra invitación el cincuenta por ciento de las personas que nombraremos) empecemos con una corta lista de invitados:
Pensé en invitar a Kurt Cobain, pero la neta, ¿quién quiere a alguien así en una fiesta? No nos van a dar un concierto, pero, ¿para qué quiero una persona bien depresiva y volátil en mi fiesta? Va a empezar a destruir cosas y se va a pasar la noche llorando. Entonces a él no.
Luego pensé en Carlos Fuentes, pero entonces la fiesta tendría que tener un tono de Mad Men y la neta eso de los coctelitos no me late, pero bueno, lo invitaría, para darnos el tono intelectual adobado de lo que significa ser mexicanitos.
La verdad si invitaría a Jim Morrison pero con sus cuates para que lo controlaran, y eso digamos que a las once de la noche le tendríamos que inventar algo para que se fuera.
A David Byrne. Wow. Tendría que moderar mi consumo de alcohol para poder platicar con él.
Me gusta mucho Willian Burroughs pero la neta no lo invitaría, eso de andarlo cuidando y limpiando sus meados y vomitadas me estresaría. Le toleraría que matara a su mujer frente a mí pero los meados no. Con eso de que le gustan los insecticidas…
Sí invitara a Edgar Allan Poe. El pedo es que cuando ande bien pedo ¿cómo lo vamos a sacar? Con eso de que tengo unos vecinos bien mamones… Pero digamos que las primeras tres horas de la borrachera sería muy agradable .
Ya que estamos de obscuros invitaría a Peter Murphy y al Daniel Ash, bueno a todos los Bauhaus, pero, ¿qué creen? No vendrían. No les gusta tomar de caguama. Son muy “fashion” según. Pero lo pensarían cuando les informe que viene Baudelaire, que aunque no nos baja de nacos somos interesantes por lo mismo y con aquello de su pinche onda del Spleen tiene que proyectarse. Obvio que invitaríamos a todos los poetas malditos y entonces la fiesta se empieza a poner densa, porque imaginen a Rimbaud en una esquina y a Verlaine dándose besos. Y Poe va a empezar a correr el ajenjo y la absenta y el opio… La fiesta se torna densa, ou yeah! Demasiado para el plurifamiliar en el que vivo.
Invitamos también a Allan Gingsberg y hasta al Octavio Paz y el Homero Aridjis, y como hay que tener un puerquito de quien burlarnos pues que traigan al Jaime Sabines.
Necesitamos viejas… Frida, no me gusta pero pues la invitamos para que se chingue unos tequilas. A la Virginia Wolf, que aunque sabemos que a las dos horas se va a suicidar, pues el chiste es que no parezca una fiesta de ingeniería del Poli. También invitamos a Marie Curie esperando que nadie se asuste por los pelos que deja en el baño… O en los vasos. O si bien les va, encima de ellos. O que vomite no precisamente por andar peda.
Oh, ya tardezón le echaríamos un telefonazo al Fellini para que traiga al Mastroianni y unas chavas, de esas “así ya saben”… No se confundan pura gata de angora.
Se entera el Pier Paolo, pero a veces se torna medio irritante la velada porque se la pasa presumiendo su gran idea de darle de comer a la gente caca y se cree hipster y saca su pan con nutella en algún momento y la neta lo que todo pedo quiere son tacos al pastor.
José Agustín sería de los primeros en llegar pero que no traiga a su pinche amigo el insufrible René Avilés, porque a todo mundo le cae gordo la verdad. Igual llega con el Parmenides que ya traería como veinte fiestas acumuladas pero lo chido de ese wey es que siempre llega con chelas. Gustavo Sainz para controlarlos.
Ahora imaginen mi departamento de 60 metros cuadrados con toda esa gente, y todavía faltan invitados… Por eso no los invito a ustedes amigos del feis a mi fiesta, porque siempre está lleno.
Lo chido viene a media noche. Llega Phillip K. Dick. Y entonces agradezco a mi moral no haber tomado como estúpida. Claro en su portafolios traería una botica, diría que llego a esa hora porque unos extraterrestres lo perseguían. Sonaría el timbre de la puerta, serían los hermanos Wachowski, claro, uno de ellos ya convertido en vieja. Vendrían acompañados de Lars Von Trier, que vendrían en rictus de saludo nazi, pero no crean que por nazi sino porque le da miedo volar y como tuvo que dejar su pulcra, acética y desarrollada Dinamarca y de camino del aeropuerto pa’acá pasó por Tepito; de eso se tratará su próxima película.
En mi casa hay una regla, se sirve caguama, cosa con lo que estaría de acuerdo Quentin Tarantino, el cual siempre llega tarde por la diferencia horaria de los Angeles con Ciudad de México. Se trae al Robert y a la Michelle, a veces viene Danny aunque tiene que dejar su identificación en vigilancia, pinche gente, nada más porque traes unos tatuajes y tienes cara de pinche perro mal viviente te piden en chinga una credencial.
Para esto ya había llegado a la fiesta a decir groserías en francés antiguo Francois Rebalais. Nadie lo pelaba, pero es mi invitado, así somos todos, tenemos amigos que le caen mal al vox populi; lo bueno que hizo comparsa con Amandititita que la trajo su papá pero se fue a otra pachanga, porque no había cumbias en mi casa aunque yo le dije “espérate wey, ahorita se pone chido”, claro se lo dije con un temor a que regresara y sí, regresó tocando rolitas de una pachequez en tonos sociales y esas cosas. Yo le di un boleto del metro para que me lo firmara y aguantara vara, pero cuando estaba bailando con el perro supe que ya no era necesario nada.
Pinche fiesta… Se empieza a descomponer justo cuando llega Monsiváis. Yo la neta, lo dejé entrar porque intuí que alguien lo invitó. Pero empezó a chingar de inmediato con que no invitamos a su pinche amiga Elena y que su amigo el Gabo. Todo mundo guardó un silencio incomodo y nos acordamos de nuestra comprometida beca del conaculta. Vale madre, que sofisticadas maneras de arruinarle a uno la peda.
Llegó el Wagner con su amigo el bigotón apelabase el “Fede”. ¡Pinches alemanes! Luego luego a criticar. A presumir que ganaron el futbol y esas cosas… Lo bueno que mi carnalo el Jorgito Orwell los paro de culo (jajajajaja ya estábamos bien pedos) y les preguntó, “¿por qué no ganaron la guerra entonces?”. No faltó el pinche morenazi que los defendiera pero les aventamos bolillos duros con salchicha Fud y se callaron... Algunos se los comieron pero no hablaré de eso porque es la tesis de un amigo mío de la UAM que también asistió (y no es René, eh).
Como fue el héroe de la fiesta Orwell, tuvimos que poner lo que nos pedía de música y como era fan de música de los ochentas, pusimos a Blondie. Todo mundo preguntaba porque no vino esa vieja. Era demasiado güera para nosotros, vacilábamos.
Llegó Martin Gore y que pena… No faltó el oportunista que le quiso vender unas cremas de Avon para el cutis y lencería. Como es chidísimo ese wey ¡compró todo el catálogo!
Tom York me mandó un mensajito diciendo que no venía… Yo sé que es porque ya pedos todos se lo empiezan a cotorrear con que se salió de un cuento de gnomos… Sobre todo el Tolkien se lo empieza a cabulear, “yo me inspiré en ti, yo me inspiré en ti”, y cuando York le dice que eso no es posible sale David Cronenberg a decir “esta fiesta tampoco es posible”, lo que afirma David Linch y entonces le marcan… Y el baño ya está todo guacareado. ¿A quién creen que le marcaron? Pus al Kurosawa.
La fiesta después de tantas drogas y reclamos de los vecinos que porque olía a petate quemado, tuvo que ceder cuando llegó la policía.
Todos se fueron sumamente decepcionados. Los romanos ya no alcanzaron a llegar, los griegos nos despreciaron y terminé mi fiesta con canciones de Café Tacuba.
Al otro día el único que nos acompañó a la pancita fue Hemingway.
Papini llegaría al otro día argumentando que le cae gorda la gente… Yo le diría “a mí también, por eso mis fiestas imaginarias”.
Agnes Milk.

viernes, 13 de junio de 2014

Una de vaqueros


“Nací en Laredo, el mismo día que desenterraron a mi padre para llevarlo a México.” Decía Pedro Manriques, mientras amartillaba la Colt. Acariciando el gatillo sintiendo la tensión entre la vida y la muerte.

Gotas de sudor escurrían de la frente de Mark Mc Allister, sus ojos escudriñaban el fondo oscuro del cañón de la Colt como un desfiladero en las noches sin luna, la negrura de la muerte; de su alma.

“Tenía doce años cuando en Topo Chico mataron mi madre y a mis hermanos, ¿sabe? Nos robaron todo, pero pude escapar gracias a que mi hermano Avelino me metió a un barril de agua y desde ahí escuche la balacera y cuando la furia se acabo salí del barril y con todo y el frío del desierto corrí hasta la casa y miré a mi madre muerta” decía Pedro mientras de una caja de la mesa tomó un puro. La muerte merecía ser reverenciada.
“Tome los puros que quiera, son buenos, me los trajeron de las islas españolas” dijo Mc Allister tratando de esconder su miedo y pensando en el viejo revolver Colt del ejercito que aun tenía en su cajón, el cajón que también contenía el ultimo retrato de su madre y recordó el olor del mar y el frío que como demonio se le depositó en los huesos cuando era sólo un niño y su padre le toco el hombro y le sentenció “hijo, has llegado a América.”

Las espuelas de Manriques tintineaban en el piso de madera, cada paso lo acercaba a su venganza “Vi a los hombres en el desierto haciendo el branding, no me podía dormir. En el desierto no puedes dormir en la noche si no tienes fuego. El frío era bastante y esperé el amanecer para dormir. Al despertar el sol había avanzado y me acerqué al campamento ya abandonado y sucedió un milagro sobre la tierra vi la marca, una “M” rocking cruzada por una “A” Lazy; la Virgencita había contenido a los vientos a la misma tierra para que yo viera la marca del asesino de mi madre.”

Mc Allister recordaba su años poco antes de la guerra volviendo a recordar su revólver del ejército del sur que dormía en al cajón de su escritorio “¿De qué año me habla?” preguntó fijando sus ojos azules en el brillo de la Colt de su enemigo. Sus ojos fríos en el metal frío.

“Parece ser un hombre de honor Mc Allister ya que sin preguntarme le he estado hablando de mi pasado pero es lo menos que le debo a un hombre que está a punto de morir por mis manos.” Pedro Manriques con su rostro moreno quemado por el sol y curtido por la tierra su nariz afilada sus cejas espesas y su mirada negra. Chupaba el puro y continuó: “Conocí a Mendo Méndez, que fue un padre para mi, en Gonzales Texas el me enseño todo lo de un backroo con su poncho y su arma en el cinturón a la mexicana y un tiempo trabajé con él, me metió de wrangler, el era un swing y aparte un flonker muy bueno con la riata. Pasado algún tiempo cuando tenía dieciséis años llegue a flanker y fue cuando llevamos ganado a Kansas que un viejo confederado lo empujo contra la manada, sólo por ser mexicano. Lo vi todo y enterramos a Mendo en el camino. A la noche tomé mi revolver busqué al tal Woodman y le planté un balazo en la frente. Fue cuando tuve que huir. Era la segunda vez que lloraba y la primera que mataba a un hombre.”

Mc Allister busco con su lengua su muela destruida por la caries. Pensó en el dolor. Pensó que ya no le importaba. Ahora podía matarlo un greaser con hambre de venganza. Por lo menos los negros nacieron en América. “No entiendo de que me habla senior” dijo al momento que busco su reloj en la bolsa del chaleco. “Soy un buen americano; he trabajado por todo lo que tengo y si me pregunta también he matado hombres por menores ofensas que esta.”

“Los gringos no son buenos. El Diablo lo sabe y Dios lo ignora mister Mc Allister” dijo Pedro Manriques clavando sus ojos negros en las pupilas azules de Mark y el humo del tabaco se arremolinaba alrededor de la lámpara.

“¿No negará a un hombre un trago de wiskey?” Preguntó Mc Allister mientras se ponía de pie, lo que hiso que Manriques levantara aun más el revólver “No se mueva yo se lo sirvo, faltaba menos” al mismo tiempo que sacudía la ceniza del cigarro. Manriques tomo la botella y sirvió dos vasos le llevó uno a Mc Allister quien miró a través del liquido.

Manriques apuró su trago el cual derramó un poco sobre su camisa de franela, sintiendo el sabor del alcohol y el olor a pólvora mientras en un segundo pensó “pinchis gringos ya me chingaron” y el dolor lo llevó a caer sobre los tablones y su sombrero recorrió dos metros eternos, el ruido del winchester se unía con el estruendo de la caída. Sintió la bala en la espalda. Escuchó pasos de unas botas sin espuelas y nuevamente otra explosión y otra vez los sonidos metálicos de la recarga y otra explosión. Aun tenía la Colt en sus manos pero perdió el valor y la fuerza para levantarlo. El calor era intenso como en el desierto. Sólo era otro hombre matando por lo que él quería venganza.


Fin. (Imagínese aquí el cuerpo del vaquero caído de bruces y atrás un hombre con un rifle humeante)

Cinco, Hache. Te



Recorría la pantalla, la imagen se había congelado. La blusa. El color. El cuchillo. Las piernas. La luz.

Durante la tarde se sentía feliz, pero al llegar la noche necesitaba de la pantalla y la conexión a internet y entonces el sueño se le escapaba y comenzaba a comerse la uña del dedo anular izquierdo. El hambre le atacaba y entonces iba al refrigerador a sacar un paquete de salchichas que comía frías, mientras veía las imágenes de sexo y sangre las cuales le hacían sentir mejor. El olor a sexo trepaba a su nariz masturbándole el cerebro. Tenía que mantener el orden de su mesa de trabajo, afilar los lápices y acomodar las hojas por colores. El sudor de sus manos comenzaba a manchar el escritorio y el teclado de la computadora. Tomaba unas servilletas, las mojaba y limpiaba el sudor y la suciedad, consecuencias de sus auto escarceos sexuales. Se levantaba e iba hacia el sofá se recostaba tratando de dormir pero las ideas múltiples le invadían la mente y entonces todo comenzaba de nuevo. Volvía a la pantalla veía las imágenes de mujeres cercenadas y hombres en éxtasis sexual. Apuraba la taza de café y su mano buscaba entre su pantalón como si fuera extraña y perteneciera a otra persona y entonces se negaba pero siempre terminaba embaucado. Y otra vez todo comenzaba, la suciedad en la mesa y las servilletas limpiando el desorden.

Trataba de leer para conciliar el sueño, pero uno de sus ojos siempre observaba la pantalla que esperaba paciente alguna nueva imagen, entonces perdía el renglón de su lectura y leía varias veces el mismo párrafo y la pantalla se encontraba ahí sola y paciente en espera de su fisgón favorito. El dedo anular regresaba a su boca y la uña era mutilada, buscaba con la mirada el número de página del libro para recordarlo más tarde, aunque sabía que siempre lo olvidaba, llegaba ante la computadora y resistiéndose a la tentación buscaba a alguien con quien hablar en el “chat”, pero sus esfuerzos eran inútiles, su atención hacia la pestaña con las imágenes era dominante, ponía algo de música e intentaba regresar al libro perdiendo tiempo en encontrar la página en que lo había dejado y volviendo a leer varias páginas hasta encontrar el ultimo renglón que recordaba el cual no siempre era el último que había leído.


“Dormir. Dormir…”. Repetía como un mantra pero cada vez el sueño era menos y entonces su cerebro encontraba una explicación a su problema y la posible solución, sería la última vez, la última vez que miraría la pantalla, la última vez que vería a las mujeres que se mostraban realmente desnudas… sin piel. Sería la última vez y entonces, pensaba, encontraría el confort que lo haría dormir y trabajar al siguiente día. Tomo la botella de agua y bebió pausadamente con tragos prolongados tratando de encontrar un alivio en el agua, fue a la cocina por más servilletas de papel, se quitó el pantalón observó la pantalla que iluminó su cara de colores la mano buscó su objetivo… y el resplandor penetró su cerebro.


jueves, 24 de abril de 2014

Un toque de mota. México 2013

-Baudelaire.
“Los paraísos artificiales”.


La verdad es que no me salió nada espontaneo, tuve que recurrir a viejos trucos. Consiste, uno de ellos, en abrir un libro sobre drogas, escrito hace más de cien años. O para ser exactos algo como ciento cincuenta años.  Un poco más.
Por un lado, tenemos la vorágine de mercantilistas que, vestidos de traje hoy en día actúan como viles hippies de los sesentas.  Y por otro lado tenemos a los fanes celosos  a quienes les ha costado tiempo, dinero y esfuerzo mantener su culto hacía la mota. No es de despreciar aquella amistad surgida entre el dealer  y el mariguano.  Pero es curioso, los mariguanos de años ya no quieren que se legalice, por mero celo, se va a vulgarizar, porque “la droga, nadie la siente como yo,  soy artista, wey”.  Al final de cuentas es la opinión de un clase mediero mariguano.  La mota siempre se le atribuyó a los “Juanes”, a las clases “bajas”, y ahora que se han dado cuenta que  es un mercado en crecimiento floreciente y como los académicos que hoy en día tienen sesenta años, fueron los mariguanos ilustres hace 45 años, es obvio que pretendan legalizarla.  Sí, ya lo sé, le van a quitar el pedo “underground, contestatario, contracultural”.  ¡Lo qué nos faltaba!  Qué  hasta la mota se institucionalice. Debo aclarar, que a veces también siento ese celo de fan y miro el trabajo que me ha costado tener un dealer confiable.  Pienso, ¿sí la legalizan? ¿Todo mi trabajo echado por la borda? ¿Mis excursiones por Tepito? ¿Mi colección de pipas extrañas?  ¿Mis talentos de horticultura? ¿Mis técnicas asépticas para eliminar el olor en la ropa y en los dedos? “Aclaro, que superé al pachuli hace tiempo”.
No importa. ¡Qué la legalicen! Nos proporcionará cosas que solo vemos en “pelís” mariguanas- gourmet.  Comprendo a los que se ponen celosos .    Los que siempre han danzado con el sistema, ahora resulta que son bien motos.   Sí fueran motos… ¡No hubieran sido tan ojetes!
Pensemos en algo positivo. Vamos a fumar motas hidropónicas de todos lados del mundo. Por fin vamos a probar aquella tan famosa “Acapulco Golden”,  ¿Me van a salir qué no es real? ¿Qué es una estrategia cinematográfica? ¡Noooooo! Estoy harta de mitos urbanos.  La mota de Afganistan, que dicen que es la mejor.  ¿Por fin, podríamos probarla?  ¿Qué más?
Todos se están desviviendo porque “sí” o “por qué no”. Qué,  hasta ahora un rector de la UNAM, pugna por su legalidad. Sinceramente, ¿qué esperaríamos de un rector de la UNAM?  Lo criticas cuando seguramente te has metido a tragar una hamburguesa en Mc Donalds. No me jodas.  Aún así, esa no es la idea. Él quiere hacer un Mc Donalds de la mota en las islas de C.U.
Mejor pregúntate, ¿qué es lo que nos cuesta tanto trabajo comprender?
Y terminaré, respecto a la mota con el libro que empecé “¡Diremos, tal vez, que es la recompensa de la plegaría asidua y de los ardores espirituales”. Suena re mamón pero está bonito ¿no?




miércoles, 23 de abril de 2014

Cuaderno de viaje de Edgar Morapa


Celaya, Guanajuato, 21 de octubre.

He decidido viajar en busca de mi hijo Alex, ya que no sé nada de él desde el 16 de septiembre, la última vez me llamó de la Ciudad de México. He tratado de localizarlo en su trabajo, con su novia, en su casa y con sus amigos y conocidos pero nadie sabe de él, sé que he esperado mucho tiempo pero no quería preocupar a mi esposa, pero creo que no hay mas remedio y la verdad temo lo peor.

Comencé este cuaderno con el fin de ayudarme a registrar lo que vaya indagando al respecto. Viajaré a la Ciudad de México, para visitar su casa y a sus conocidos y ver si averiguo algo que me ayude a encontrarlo.

Alejandro Morapa Garcia, edad 31 años. Soltero, 1.70mts de estatura, complexion robusta, contador público, tez morena, cejas pobladas, ojos cafés, cabello lacio negro algo largo, tiene un tatuaje en forma de flor en el antebrazo izquierdo. El dia 17 de septiembre no regreso a trabajar. Regularmente vestia de traje para el trabajo, cuando no, vestía una chaqueta café de piel muy gastada y vieja.

Ciudad de México, 22 de octubre.

He llegado esta mañana al D.F. e inmediatamente fui al trabajo de Alex le pregunté a sus compañeros de trabajo y a su jefe pero sólo Héctor Martínez lo vio en la madrugada del 16 de septiembre, durante una fiesta celebrando el día de la Independencia, tal vez sea la última persona que lo vio.

Héctor Martínez dice que el diecisiete al ver que no se presentó a trabajar lo llamó a su celular pero la comunicación se entrecortaba y sólo entendió que iba en la carretera y que luego lo llamaba.

Esta tarde me trasladé al departamento de Alex el cual se encuentra en una unidad habitacional rumbo al norte de la Ciudad cerca del Metro Colegio Militar, dándome cuenta que dicha unidad carece de seguridad ya que pude entrar acompañado de un cerrajero quien en menos de media hora me abrió la puerta y me hizo un juego de llaves sin que nadie nos molestara.

En su departamento no encontré nada extraño para un joven soltero, todo estaba muy ordenado y limpio, lo cual podría ser extraño ya que Alex nunca se ha caracterizado por su orden y limpieza, pero tal vez sea algo nuevo que no conozco de mi hijo o tal vez su novia. Además no encontré la chamarra café de piel que suele usar.

Al revisar su escritorio no encontré su computadora la cual siempre lleva a todos lados lo que creo significa que salió eso me tranquiliza, pero tal vez su computadora también fue secuestrada junto con él. También encontré esta nota:




Esta nota es lo único que encontré en el escritorio de mi hijo Alex que estaba fuera de lugar.

190630 N

9945300

Pensé que eran unos números telefónicos pero siendo honestos a simple vista se deduce que no lo son, pero el primero parece como un número de pasaporte o algo así.

N(c ) (e)cahualiztlipan

Esta palabra esta subrayada pero la letra después de la “N” no se aprecia si es una “c” o una “e” aunque lo más probable es que sea “e” la busque en internet sin ningún resultado.

Carr. Fed. 134

Oxl (t)ot(l)ilpan

La palabra correcta es Oxtotilpan y es un pueblo en el Estado de México llamado San Francisco Oxtotilpan y efectivamente se llega por la carretera federal 134

“Desviación”

Con esta última palabra subrayada dos veces como haciendo énfasis, he deducido que se trata de una dirección si no concreta si de un pueblo; exploré en Google Map y hay varias desviaciones entre Toluca y el pueblo de San Francisco.

Llame a Héctor Martínez para averiguar si sabía algo me dijo que no le sonaba ese pueblo pero sabía que Alex últimamente había estado en Toluca.

Ciudad de México, 23 de octubre.

Fui a la casa de la Novia de Alex, María Rogelio, con quien me comuniqué un día antes de salir de Celaya avisándole de mi visita, era la segunda vez que veía a la chica y me pareció nerviosa; platicamos de Alex y la última vez que ella lo vio fue el 15 de septiembre en la casa de sus padres y que Alex se fue como a la doce de la noche. Le pregunté si conocía un pueblo llamado Oxtotilpan o Necahualiztlipan me dijo que no, pero la verdad no me convenció, pero en cambio me habló de un tal Jorge Órnelas quien le habló hace una semana, calculando podría ser entre el 14 y 16 de octubre para preguntar sobre Alex ya que le había prestado un carro hace un mes y no tenía noticias de él.

Es sumamente extraño que alguien te preste un carro y deje pasar un mes para preocuparse. María me dio el teléfono del tal Jorge Órnelas 198-42-25. Lo llamé le dije que era el padre de Alex Morapa quien había desaparecido y que sabía que él le había prestado un carro y que me gustaría platicarlo en persona; el tal Jorge accedió no de muy buena gana. Mañana lo veré en su trabajo en la colonia Industrial Vallejo, en una empresa llamada Invotec.

Acudí al Ministerio Público con los datos que me proporcionó María ya que ella levantó el acta, hasta el momento no tiene ninguna noticia; me dijeron que no me preocupara que esto es más común de lo que se piensa.


Ciudad de México, 24 de octubre.

Visité a Jorge Ornelas quien es un empresario dueño de Invotec y que Alex le hacía trabajos de contabilidad y que el día 17 de septiembre. Le llamó para pedirle uno de los carros (Tsuru) utilitarios de la empresa el cual se lo devolvería en quince días ya que iría a Toluca, Ornelas no sabía que Alex había desaparecido pero que reportaría el carro como robado para ver si lograban encontrarlo, creo que su preocupación fue sincera.

Viajaré mañana a Toluca para averiguar sobre Oxtotilpan y Necahualiztlipan.


Ciudad de México, 25 de octubre.

Anoche al ir a dormir en la habitación de mi hijo encontré en su mesa de noche un libro de titulo “Obras escogidas; Quevedo” lo tome por curiosidad y se encontraba un separador en la página 200 en la cual había unas anotaciones y unos renglones subrayados:




Lo subrayado dice:

“Petite, et accipietis (Pedid, y se os dará): Buscad y hallareis; llamad y abriros han; Pedid, y recibiréis.” “Satanás, gobernador de la tiranía del mundo, ordena al revés estas cosas en los príncipes de las tinieblas de este mundo:  Buscad, dice, y hallareis vuestra perdición, quien os robe, quien os engañe”.(sic)

Lo anterior al parecer es una cita de la “Novena CorIesu anuncio Sacratissimum”.

En la parte superior izquierda de la página viene una fórmula:

Esta fórmula según encontré en internet es la ecuación de lo que en matemáticas se llama “Rosa Polar” e indagando más encontré una figura basada en esta fórmula y la cual extrañamente corresponde al tatuaje que lleva Alex en el brazo, la fórmula de esta figura es (θ) = 2 sin 4θ



En la parte superior del libro viene escrita la palabra “Necahualiztli” que significa: silencio. Estas anotaciones me han parecido extrañas ya que mi hijo nunca ha sido religioso y las anotaciones matemáticas también son extrañas y no veo ningún significado, ahora la palabra Necahualiztli es náhuatl y creo que tiene que ver con el pueblo de Necahualiztlipan, bueno eso lo comprobaré mañana; lamentablemente me he dilatado y no es buena idea viajar a esta hora.


Toluca, 26 de octubre.

Hacia el medio día Salí de la Ciudad de México, llegar a Toluca no me costó ni tiempo ni trabajo. Al llegar pregunte a varias personas si conocían el pueblo de Necahualiztlipan todos me dijeron que no; cuando les daba la referencia de San Francisco Oxtotilpan, todos me decían que sí conocían San Francisco que estaba hacia la vieja carretera de Toluca-Ciudad Altamirano y que no estaba tan lejos, aunque todos me recomendaban que había mejores caminos que tomar la vieja carretera federal, decidí instalarme en un hotel modesto y prepararme para salir mañana lo más temprano posible. La verdad es que creo que mi edad no me ayuda mucho, me sentí un poco enfermo tal vez sea la presión arterial, aprovecharé para hablarle a mi esposa y descansar.

Toluca, 27 de octubre.

Fui a rentar un auto es un Peugeot 206, pero lamentablemente hoy tampoco pude salir, ya que llovió en Toluca y cerraron las carreteras federales por la helada. Espero mañana mejore el clima.

Toluca, 28 de octubre.

El clima no mejora, ha nevado y las carreteras están cerradas. Me he acercado lo mas que he podido pero sólo he llegado a las afueras de Toluca y me he quedado en un hotel, espero mañana todo mejore.

Toluca, 30 de octubre.

El clima esta imposible, dicen que ha caído mucha nieve como nunca antes se ha visto y que todas las carreteras hacia el Nevado de Toluca continúan cerradas.

He preguntado a los lugareños sobre Necahualiztlipan y nadie sabe a ciencia cierta dónde se encuentra, pero hace rato fui a cenar a un merendero que lo atiende una señora grande y sus hijas les pregunte sobre Necahualiztlipan las hijas tampoco supieron contestarme, pero la anciana me preguntó qué a que iba, le respondí que a buscar a mi hijo, me dijo que era mejor olvidar a mi hijo que a veces los padres, por duro que sea y duela, debemos olvidar a los hijos y que sería mejor que me olvidara de ese pueblo si no quería tener cara de muerto.

La verdad me ha asustado, podría pensar que se trata de superstición de pueblo, pero sí creo que esas supersticiones; tienen algo de verdad. Mañana comenzaré mi camino sea como sea.

Oxtotilpan, 31 de octubre.

Salí muy temprano y pude transitar por la carretera, el clima ha mejorado algo, vaya salió el sol, encontré una desviación pero es la equivocada, realmente es Oxtotilpan, le pregunte varias personas que donde quedaba Necahualiztlipan, hasta que un señor que me miro raro me dijo: que no era esta desviación, que casi todos se confunden y se salen aquí buscando Necahualiztlipan y “como ya nadie va por ahí pos el camino se ha olvidado”, le explique mi motivo para ir y me dijo: “bueno si en verdad quiere ir regrese como cuarenta minutos y verá un camino de terracería después de las curvas de aquí pa’lla, si viene de allapa’ca entonces es antes de las curvas, es donde la carretera se pone más derechita, se dará cuenta porque al principio del camino hay varias entradas y pocos árboles pero donde se juntan las entradas los árboles se juntan y ahí derechito tal vez llegue a Necahualiztlipan, yo fui una vez, pero de joven y de eso hace muchos años, tenga cuidado ya ve que se adelantaron los fríos” más o menos fue lo que me dijo.

Son las cuatro de la tarde espero llegar a Necahualiztlipan antes de que anochezca.


Carretera Federal 134, 31 de octubre.



Estoy parado en algún lugar de la carretera, empezó la granizada y decidí mejor detenerme ya que la visibilidad es difícil, se siente el frío y parece que el aire acondicionado del coche no funciona muy bien. Esperaré a que escampe, espero no arrecie si no me quedaré aquí toda la noche. Aunque apenas son las cinco de la tarde ya no hay mucha luz.


Necahualiztlipan, 1° de noviembre. 3:00 am.

Por fin llegué a Necahualiztlipan y son las tres de la madrugada, bueno según yo y las pocas casas que se ven, lamentablemente mi celular ya no funcionó creo que se le acabó la batería, debí traer un cargador, esta es la última foto que pude tomar:



Esperaré el amanecer en el coche. Sólo se escucha el ruido del bosque y del viento ahora comprendo cuando dicen que el viento aúlla, la radio del coche no funciona ha de ser la lluvia o la altura o que este pueblo en verdad está lejos, siempre los lugareños te dicen que está cerca, tras lomita, y resulta que esta hasta casa de la chingada, es increíble que haya hecho tantas horas, otro rato y llego a Morelos. Voy a dormir, si puedo con este frio, lo bueno que me traje unas cobijas, pero daría mi alma por un café bien caliente.

Necahualiztlipan, 1° de noviembre. 3:00 pm.

Es increíble que sean las tres de la tarde y la neblina no se dispersa, pero creo que el viaje ha valido la pena, a primeras horas de la mañana Salí del carro y a unos cuantos metros encontré un Tsuru con placas del Distrito Federal, pero lo mejor, que en las puertas con letras grandes y verdes decía INVOTEC, bueno, no san tan buenas noticias ya que no encontré a mi hijo. Le pregunté a la única persona que encontré en todo el día si sabía algo del vehículo, quien me contesto, de muy mala gana, que no sabía y que a quién le importaba, le explique el motivo de mi visita pero simplemente me dejó con las palabras en la boca. Iré hacia la iglesia para ver si encuentro a alguien que me pueda informar.

Necahualiztlipan, 1° de noviembre. 11:00 pm.

Tengo miedo, todo es muy raro espero que alguien encuentre este cuaderno “llamad y abriros han” es lo que está escrito en la puerta de la iglesia, por favor llamen a la policía. Hace unos minutos sonaron unas sirenas de bombardeo, bueno eso creo, y he visto creaturas monstruosas y el símbolo de la “Rosa Polar” por todos lados. El silencio sólo es roto por sonidos de maquinas. El carro no funciona y hay sangre en los asientos del conductor, alguien lo averío. El frío es insoportable. Mi nombre es Edgar Morapa Jerez. Y el silencio es atroz.





Edgar Morapa Jerez, nació el 18 de noviembre de 1874, desapareció en el viejo camino a Toluca en 1910. Jamás se volvió a saber de él.

Como te la imaginaste.



Te voy a contar una historia sobre una joven de apenas dieciséis años, seguro te la imaginaste con una falda corta, chucks o convers o tenis o zapatillas azules, cabello negro, turgentes piernas, ojos cafés tamarindo, un rostro simétrico y su cuerpo cumpliendo las proporciones de Vitrubio, pero en mujer, vaya La Divina Proporción. Si eres mujer e imaginaste esto puede ser una proyección de algún deseo, si eres hombre en varios países te llamarían pervertido y te encerrarían, claro que si rondas los dieciséis despreocúpate. Para efectos de la historia dejaremos a la joven como te la imaginaste.
Ahora desliza tu mirada alrededor, veras una habitación de 4X4 metros. Tienes razón demasiado grande para un departamento de interés social, no importa, seguramente no es una habitación de interés social, observaras cada metro cuadrado y hacia el norte de la habitación, el norte queda enfrente o compra una brújula para mayor exactitud, se encuentra un espejo que deja observar la figura humana promedio, la pared se encuentra llena de dibujos de variopintas formas, ponle las figuras que quieras, pueden ser de lo más personales, de tus dibujos favoritos, del muñequito de moda o de hace ya muchas modas o de algún grupo de rock de tu elección; hacia el muro oeste, ¿te das cuenta qué vamos contrarios a la manecilla del reloj?, en el vértice con el muro sur se encuentra la puerta, es de madera de color blanca o verde de nogal o cedro o bambú o plástico, a la derecha de dicha puerta, de forma impráctica, se ubica un escritorio blanco de manufactura sintética, que rebosa de papeles y artilugios propios de una joven de dieciséis, exacto todo eso que supones y que también a ti te gusta, en el muro sur justo debajo de la ventana, ¡sí!, hay una ventana, está la cabecera de la cama, así que cuando abres la puerta lo primero que ves es la cama. En la pared este u oriente se encuentra un armario o closet o placard o ropero lleno de esos vestidos y pantalones que tanto te gustan y que a ella le quedan colosales, no es que le quede grande toda su ropa, sabes muy bien a que me refiero… ¿Te das cuenta qué empiezas a tener algunas cosas en común con nuestra joven protagonista?
En este momento me permito una licencia y te sugeriré una canción de fondo (abre la liga en otra ventana y solo escucha la canción, luego si quieres ves el video) ESTA POR FAVOR.
 Ella se viste en la habitación, suena alguna cancioncita pop, esa que ya has oído y que concediendo un poco, a ti también te gusta ¿pero qué no íbamos a conceder? Se enfunda una blusa verde con flores o sin flores que combina perfecta con su falda de la cual sabemos que es corta pero no de que color, pero eso no te concierne, pinta sus labios de rojo, en este caso ¿por qué imaginar otro color? Se mira en el espejo de pies a cabeza, en ese orden, está feliz, tú la sientes feliz.
Es un día soleado, ¡me atrapaste! por consiguiente a todo hay que ponerle una luz casi cegadora o refulgente o brillante o radiante. Ella sale a la calle sonriendo, camina a paso apresurado, a veces emprende una corta carrera para detenerse y seguir con pasos más lentos, saca de su bolso una cajetilla de cigarros o cigarrillos, revisa en su entorno para vigilar su casa y no ser sorprendida; figúrate su cabello, que sabemos es negro, dando un latigazo al voltear y sus ojos se agrandan, cabe señalar que no son azules ¿recuerdas de qué color los tiene?

Tú estás con unas gafas o lentes o anteojos negros para sol, esperas en una plaza, la que más te gusta, recuerda que también a ella le gusta, y la ves venir por entre los arboles, cuando nota tu presencia reduce su carrera y trata de incorporar un paso menos desesperado, te sonríe, te mira y cuando descubres su mirada ella la baja pero después de superar el bochorno en un segundo te vuelve a mirar a la vez que lleva el dedo índice de la mano izquierda a la boca mordiéndolo nerviosamente. Le dices un hola sonriente y ella habla o parlotea o platica o departe o discute y no para de hablar, le invitas un helado en cono o una chupa chups o paleta de hielo o algo que te permita ver su lengua y labios. Caminan juntos y la calle te parece silenciosa o simplemente es el efecto que producen algunos químicos en tu cerebro, entonces te das cuenta que es estúpida, pero eso no te importa, ya lo dijo James Watson premio Novel: “La estupidez es genética y puede curarse”.

Una idea macabra, fugaz. Dios.

La razón por la cual se ven vulneradas las ideas del hombre en cuestión de religiones es el miedo.
¿Han tocado lo qué más quieres?
¿Podrías pensar solo para ti, qué es lo peor que te podría pasar?
¿Tiene que ver contigo?
Quizá seas muy egoísta, y muy valiente, pero, ¿qué tan capaz eres de sacrificar lo que más deseas? Quizá lo que más deseas tiene que ver con lo que más amas. Eso es lo que no quieres pensar...
Es horrenda, sucia. Macabra idea.
No quieres...
Pero sabes que a diario hay personas sufriendo lo que tú, más temes.
Violencia, deshonor. Miserables humanos...
Tal vez también te has atrevido a pensar que por encima de todo debes defender lo que más quieres, y entonces se te es permitido todo.
Estás en un gran error.
Por eso las religiones manipulan.
Hacen pensar a algunos desgraciados que han sufrido lo que no quieres pensar, que existe algo que ha de consolar su pena.
La nación, es lo que todo hombre debe proteger.
No es Dios, no son tus hijos... Ni siquiera son tus ideas.